La iniciativa emprendedora

Un tema que a mi parecer es muy interesante es el de la iniciativa emprendedora, por el hecho que nos plantea interrogantes que pueden ser decisivas para el éxito de nuestra empresa. En realidad no basta con tener buena voluntad para hacer realidad nuestra idea. Eso solo es uno de los primeros pasos pues en el transcurso de llevar a cabo nuestra idea a la realidad debemos preguntarnos: ¿Vamos bien? ¿Seguimos adelante con las cosas como están? ¿Debemos contratar a un administrador profesional? ¿Cómo están nuestros costes fijos? en otras palabras evaluar constantemente nuestra empresa en todos los aspectos, y todo esto por la sencilla razón de que al tratarse de una empresa que esta iniciando todas las cosas pueden ser discutibles.

Como emprendedores, nuestras metas personales y empresariales están relacionadas. Un gerente general aplica todos sus conocimientos administrativos (financieros, rrhh., marketing, etc.) para maximizar el valor de la empresa para los accionistas mientras que los emprendedores creamos nuestras empresas para alcanzar metas personales y si fuera necesario buscamos inversiones con metas similares.

Entonces, nos preguntaremos ¿Qué clase de empresa necesito formar?, la respuesta puede variar en dos casos:

  • Si somos emprendedores que buscamos beneficios rápidos derivados de operaciones que no exigen continuidad. No nos debemos preocupar por una empresa con sustentabilidad a largo plazo.
  • Si somos emprendedores de la forma de vida, nuestro interese debe ser por empresas que sean capaces de generar suficiente flujo de caja para mantener una cierta forma de vida, en este caso no necesitamos crear empresas que puedan sobrevivir sin nuestra presencia.

En ambos casos la sustentabilidad es un punto importante pues significa mucho para quienes esperan terminar vendiendo la empresa creada, pero significa más para los emprendedores que deseamos crear una institución que sea capaz de renovarse a lo largo de sucesivas generaciones de tecnologías, empleados y clientes.

De esto podemos ver que independientemente de nuestras intenciones futuras lo que debemos buscar es una empresa sustentable, que se traduce a las empresas cuyo principal activo productivo NO sean las habilidades, contactos y esfuerzos de los fundadores.

Existen riesgos, que inevitablemente están asociados con el tipo de emprendedor que seamos. Si estamos dentro de los emprendedores relacionados con empresas de riesgo de pequeña dimensión o de forma de vida, nos vamos a enfrentar a formas diferentes de riesgo y de estrés. Las personas de talento normalmente evitan las compañías que no ofrecen opciones de compra de acciones y en las que sólo hay oportunidades limitadas de crecimiento personal (una limitante importante para rodearnos de grandes colaboradores), por lo que los desvelos del emprendedor pueden no tener fin. Dado que los negocios personales son difíciles de vender y suelen requerir la presencia diaria de los propietarios, los fundadores se pueden ver encadenados a sus negocios. Se pueden enfrentar a problemas económicos si caen enfermos o sencillamente agotados.

Finalmente, recordemos que para marcar metas significativas, los emprendedores debemos reconciliar lo que deseamos con lo que estamos dispuestos a arriesgar.

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