
En la vida se continuaran presentando situaciones en las que el espíritu competitivo no se debe dejar esperar y afortunadamente la sociedad nos ha ofrecido herramientas para enfrentarlo, gracias al previo conocimiento que se ofrece en las instituciones educativas, promoviendo la sana competencia, como sucede en los trabajos en equipo, exposiciones de clase, investigaciones, etc; por medio de la cual en el futuro los jóvenes se convierten en adultos preparados para funcionar productivamente.
La competencia no se debe ver como un riesgo, sino como una oportunidad, la cual nos enseña aquello que es necesario aplicar para mejorar nuestro trabajo día a día, es con la práctica con lo se llega a obtener resultados óptimos.
Ser competitivo debe suponer un impulso de superación, el cual esta íntimamente ligado a la supervivencia, ya que en la vida hay que superar diversas pruebas, donde si se llega al triunfo, el placer le otorgará sentido a el sacrificio que se ha hecho para llegar a este.
Si bien no se presentara el triunfo, no se debe pensar que esa es nuestra única oportunidad, debemos tomar en cuenta la experiencia, para que en nuevos intentos se eliminen las fallas y encontremos mejores resultados.
No nos demos por vencidos en el primer intento, analicemos las posibilidades o las opciones para poder llegar a nuestra meta y así encontrar nuestro éxito personal.
Es la constancia y la disciplina lo que mantiene una personalidad competitiva.
Ofelia Balderas.
“Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias y las crea si no las encuentra.”
George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés
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