Algunas situaciones concretas
Te visita un cliente importante

Se sale al encuentro de la visita y se le saluda en un lugar cercano a la puerta. Dependiendo de la importancia, saldrás a recibirle a la recepción de tu oficina o incluso a la puerta del edificio. Si es la secretaria la que le conduce hasta tu despacho, deberás recibirle de pie, delante de tu mesa de trabajo. No procede estrecharle la mano desde el otro lado de la mesa. A la hora de la despedida, se les acompaña hasta el ascensor o la puerta principal. Nunca se debe hacer esperar al visitante, la impuntualidad es una de las mayores descortesías. Se le puede obsequiar con algún tipo de regalo corporativo.

Tú visitas a un cliente importante

De nuevo, puntualidad. Las normas básicas son las mismas que imperan en cualquier situación similar: no tomar asiento hasta que no te inviten a ello, no invadir el espacio del anfitrión poniendo algunas cosas sobre su mesa –un maletín, un ordenador, una tableta…–, ni tampoco dejar el abrigo en un lugar que no sea el adecuado, como el respaldo de la silla. No se lleva ningún presente.

Un almuerzo de negocios perfecto

Los objetivos marcarán el tipo de comida. “En un entorno de crisis como el que vivimos, hay que evitar sugerencias excesivas o despilfarro. Y lo mejor es no experimentar, es decir, evitar restaurantes o lugares que desconoces”, señala Vila. El vestuario es formal, porque el almuerzo suele ser la prolongación de una reunión de trabajo. La duración no debería superar las dos horas, incluyendo la sobremesa.

La cena es mucho más social que empresarial

Si es un cliente o proveedor nuevo, se le invita a un almuerzo, pero no a una cena. Lo habitual es que a una comida sólo asistan las personas que estaban reunidas en la empresa; en cambio, a una cena es posible que las personas asistan con sus parejas. Tiene un carácter menos ejecutivo y supone un refuerzo de situaciones positivas previamente alcanzadas o un acto de agradecimiento.

  • ¿Quién paga? Cuando el almuerzo está programado de antemano, evidentemente paga el anfitrión. El problema puede surgir cuando se improvisa porque la reunión se ha alargado excesivamente. En estos casos, paga quien convocó la reunión. Ahora bien, ¿queda bien insistir?
Tienes que organizar una cena en casa

Según Redondo, “un buen anfitrión debe saber recibir a sus invitados, estar pendiente de ellos para hacer las presentaciones, para abrir un tema de conversación… y saber desperdir. En el entorno empresarial, no es muy correcto invitar a un nuevo cliente a nuestra casa.

Leave a Reply