A continuación les traigo la traducción de un artículo muy interesante sobre le liderazgo.

Una vez le pregunté al CEO de una compañía de tecnología de cómo habían tomado las propuestas de cambio sus empleados. “Hemos presentado todos los hechos”, respondió. “¡Pero sería mucho más fácil si la gente no sería tan emocional!”

En el mundo de los negocios, se nos enseña tomar a los desafíos organizacionales de manera objetiva y lógica. Debemos cuantificar todo lo que podamos y protegernos contra las emociones que nos quitan nuestra objetividad. Pero, de acuerdo con el neurólogo y escritor Antonio Damasio, el centro de nuestro pensamiento consciente (la corteza prefrontal) está tan estrechamente conectado a la amígdala, que nadie toma decisiones basadas en la lógica pura, a pesar de la creencia de que lo hacemos. La ciencia del cerebro deja en claro que los procesos mentales que no son conscientes al conducir nuestra toma de decisiones y el razonamiento lógico no es más que una manera de justificar decisiones emocionales.

Esto más evidente en el vínculo que existe entre el manejo de los esfuerzos de cambio organizacional, y la mayoría de los líderes son conscientes de la necesidad de presentar el cambio de formas que parezcan tanto lógicas como emocionales.

Sin embargo una pequeña cantidad de líderes, se dan cuenta de lo mucho que su propio estado emocional influye en un equipo, su actitud y su productividad. Del libro “The Silent Language of Leaders: How Body Language Can Help – or Hurt – How You Lead” te presentamos cinco cosas que un líder debe saber acerca de la relación entre la emoción y los resultados de su liderazgo.

1. Las emociones afectan a la gente al instante.

En un estudio realizado en la Universidad de Tubingen en Alemania, se mostraron fotografías de rostros felices o tristes y se pidió que respondan preguntas para medir sus reacciones emocionales. Las personas reportaron emociones que correspondían a las fotografías – incluso cuando las imágenes duraron sólo fracciones de segundo.

Del mismo modo, se concluyó que usted tendrá instantáneamente e inconscientemente manifestaciones emocionales, incluso si usted cree que las ha suprimido rápidamente.

2. Las emociones son contagiosas.

Un experimento de simulación de negocios en la Universidad de Yale dio a dos grupos de personas la tarea de decidir qué cantidad de un bono deben dar a cada empleado de un fondo conjunto de dinero. Cada persona del grupo debía entregar un bono tan grande como fuese posible para ciertos empleados, mientras fuesen justos con todos los empleados. En un grupo, las órdenes contradictorias condujeron al estrés y la tensión, mientras que en el segundo grupo, todo el mundo terminó sintiéndose bien con el resultado. La diferencia en la respuesta emocional fue creada por actores que habían sido asignados en secreto para manipular los sentimientos de la gente de cada grupo sobre el proyecto. En el primer grupo, el actor fue negativo y pesimista, y en el segundo, positivo y optimista.

El tono emocional de los grupos fue guiado por el ejemplo de cada actor – aunque ninguno de los miembros del grupo entendía cómo ni por qué habían surgido esos sentimientos particulares.

3. Las emociones fluyen con más fuerza desde la persona más poderosa en la habitación a otras personas.

Investigadores de la Universidad Estatal de California en Long Beach descubrieron que cuando los líderes de negocios estaban en un buen estado de ánimo, los miembros de sus grupos de trabajo experimentaron más emociones positivas, eran más productivos que los grupos cuyos líderes estaban de mal humor.

4. El cerebro presta más atención a los mensajes emocionalmente negativos que a los positivos.

Dentro de la médula hay un enlace vital para el sistema de activación reticular (SAR). El SAR ordena a los 100 millones de impulsos que asaltan el cerebro cada segundo y desvía lo trivial. Esta parte del cerebro evolucionó con una tendencia a magnificar mensajes negativos y minimizar los positivos.

Hoy en día, el SAR sigue prefiriendo interpretar las cosas de forma negativa y reaccionar de forma defensiva y ansiosa. Es por eso que el lenguaje corporal de un líder (fruncir el ceño, los brazos cruzados, la falta de contacto visual, etc.) puede ser amplificado como señales de peligro, por lo que los mensajes mixtos (cuando el lenguaje corporal y verbal no coinciden) pueden ser evaluados como una amenaza a nosotros, a nuestras relaciones, e incluso a la continuidad de nuestro empleo.

5. No se pueden ocultar las emociones.

La investigación de la Universidad de Stanford en la supresión emocional muestra por qué es tan difícil ocultar nuestros verdaderos sentimientos: El esfuerzo requerido tiene un obstáculo físico y psicológico. Los sujetos instruidos para ocultar sus emociones reportaron sentirse incómodos, distraídos y preocupados. Y esto se ha evidenciado en un aumento constante de su presión arterial.

Pero otro resultado bastante inesperado, fue que quienes solo se dedicaban a escuchar a los sujetos que intentaban ocultar sus emociones también mostraron un aumento de la presión arterial. Así que cuando un líder intenta suprimir lo que él o ella realmente siente, la tensión resultante no es sólo personal; también es inconscientemente contagiosa.

Para aprovechar este poder de las emociones, los líderes inteligentes comprenden cómo los sentimientos impactan e influencian en la capacidad de una organización para tomar decisiones de negocios, y así mantener una actitud positiva y productiva, y poder aceptar el cambio.

Fuente: Forbes

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